¿Realmente queremos lo que deseamos? La reflexión filosófica sobre los propósitos de Año Nuevo; de Babilonia al consumismo, su origen y dilema
Con el inicio del nuevo año, para muchas personas es un nuevo comienzo, ya sea en el ámbito personal, de salud, académico, financiero e incluso amoroso, motivo por el cual muchos propósitos nacen del deseo de mejorar. Se trata de una antigua tradición que tiene sus orígenes desde los babilónicos, que tenían esa necesidad de renovación, explicó Orlando Espinoza Díaz, director de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
El académico recordó que el inicio de un nuevo ciclo implica distintos propósitos a partir de lo social, pero que filosóficamente aborda deseos de mejorar en diversos campos de la persona, con intenciones como bajar de peso, mejorar la salud y la economía, comprar una casa, cambiar de empleo, etcétera, todos ellos siempre en pro de mejorar la situación; ahí es donde surge la verdadera pregunta, ¿realmente queremos los que deseamos?
“Si estamos hablando de una sociedad consumista que rinde culto a la personalidad, al físico, a lo momentáneo, culto a la rapidez y a lo que representa socialmente el éxito, también tenemos que sentarnos a meditar y a reflexionar, ¿lo que yo estoy viviendo es realmente lo que yo quiero?”, refirió.
Señaló que la sociedad está en busca del consumismo y la productividad, lo cual es bueno como gobierno o como institución, pues como país se necesita de ésta y reflexionar la importancia del pensar, ya que lo que mueve al ser humano es el deseo, pero lo que se anhela es algo que se maneja socialmente, ya que se desea solo que conocemos, no podemos querer lo desconocido.
Socialmente se establecen los objetos de deseo y, más allá del consumismo, los anhelos siempre son de mejorar y esto se remonta desde la antigua Babilonia, y viene desde mejorar así mismo, el cultivo, la familia e incluso ante Dios y, ya a partir del siglo XIX, enfocado el deseo a lo comercial y mercantil.