Destaca especialista la importancia de la Constitución como pilar de la vida pública en México, base de la estabilidad jurídica y la convivencia social
En el marco de la conmemoración de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el doctor Gonzalo Armienta Hernández, investigador de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), destacó la importancia de este ordenamiento como la base jurídica que regula la vida pública del país y orienta la conducta tanto de ciudadanos como de autoridades.
El académico señaló que la Constitución, promulgada el 5 de febrero de 1917 en la ciudad de Querétaro, es la ley suprema de la nación, de la cual emanan todas las demás leyes y normas que rigen la convivencia social. Manifestó que su carácter vinculante aplica no solo para los mexicanos, sino también para los extranjeros en territorio nacional, al establecer derechos, obligaciones y límites claros al ejercicio del poder.
Asimismo, dio a conocer que la Constitución mexicana es considerada semirrígida, ya que su modificación requiere un procedimiento especial que incluye la aprobación de las dos terceras partes del Congreso de la Unión y de la mayoría de las legislaturas estatales. Este diseño, explicó, busca garantizar la estabilidad jurídica.
En este sentido, Armienta Hernández expuso que, a lo largo de su vigencia, la Carta Magna ha sido objeto de numerosas reformas, algunas de carácter técnico y otras de fondo. “El artículo 73, que regula las facultades del Congreso de la Unión, ha incorporado múltiples fracciones adicionales que han ampliado las competencias federales en distintos ámbitos”, ejemplificó.
Subrayó que este proceso ha derivado en una tendencia hacia un mayor centralismo, pese a que México se define constitucionalmente como una república federal. Indicó que áreas como la fiscal, la penal y la civil, entre otras, han sido progresivamente reguladas a nivel nacional, lo que ha reducido el margen de acción legislativa de las entidades federativas.
Sostuvo que, pese a estas transformaciones, la Constitución mexicana continúa siendo uno de los pilares jurídicos más sólidos en América Latina. No obstante, advirtió que “el reto actual consiste en encontrar un equilibrio entre la unidad nacional y el respeto a la diversidad jurídica y social de los estados, para que el texto constitucional siga respondiendo de manera efectiva a las necesidades de la sociedad”, concluyó el doctor Gonzalo Armienta Hernández.