La tecnología permite a los humanos adaptarse al cambio climático sin modificar su organismo, mientras la biodiversidad enfrenta una carrera contra el aumento de las temperaturas
La medicina y la tecnología permiten a los seres humanos “hacer trampa” a la selección natural frente al cambio climático, mientras que las especies silvestres permanecen vulnerables ante el rápido aumento de las temperaturas, explicó Guillermo Sánchez Zazueta.
El profesor investigador de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas señaló que, gracias a la ventaja intelectual de nuestra especie, los seres humanos hemos desarrollado una especie de selección artificial, mediante la cual adaptamos el entorno a nuestras necesidades en lugar de modificar físicamente nuestro organismo para sobrevivir.
El especialista en biología evolutiva comentó que, mientras el cambio climático y el drástico aumento de las temperaturas representan una amenaza de extinción para la flora y la fauna silvestres debido a su limitada capacidad para adaptarse con rapidez, los seres humanos pueden evadir algunas de estas presiones ambientales mediante la tecnología. Como ejemplo, señaló que, ante temperaturas elevadas, una persona simplemente puede encender el aire acondicionado para modificar las condiciones de su entorno.
Sin embargo, precisó que la evolución humana no se detiene, aunque avanza bajo condiciones distintas a las del resto de los seres vivos.
“El verdadero cambio evolutivo solo ocurre si el ambiente altera las células germinales, es decir, el óvulo o el espermatozoide”, explicó.
En ese sentido, mencionó que los posibles efectos evolutivos en la humanidad se manifestarían a muy largo plazo, después del transcurso de numerosas generaciones.
No obstante, agregó que algunos agentes mutágenos emergentes podrían contribuir a alterar nuestra información hereditaria a largo plazo. Entre ellos mencionó los microplásticos, así como ciertos colorantes y saborizantes artificiales, cuyos efectos específicos sobre las gónadas todavía se desconocen.
Sánchez Zazueta señaló que la verdadera urgencia climática se concentra en la biodiversidad y, particularmente, en las especies silvestres, que carecen de las herramientas tecnológicas y de la capacidad de modificar su entorno con la rapidez con la que lo hacen los seres humanos.
Por ello, hizo un llamado a la comunidad científica y a la sociedad en general a fortalecer las acciones para proteger los ecosistemas y las especies que no tienen la posibilidad de modificar las condiciones ambientales a su conveniencia frente al acelerado cambio climático.
Sursum Versus
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE SINALOA