Especialista destaca la importancia de la sensibilización médica hacia el adulto mayor; promueve la educación y prevención como pilares de un envejecimiento saludable
El envejecimiento es un proceso de la vida que no es sinónimo de enfermedad; sin embargo, muchas patologías inician en etapas tempranas y persisten al llegar a la vejez, asociándose a otras enfermedades y complicaciones. Es por ello que todos debemos fomentar una cultura de la prevención, pues de una forma u otra llegaremos a esta etapa, y lo ideal es hacerlo con calidad de vida, destacó la especialista en geriatría de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Dulce Patricia Galindo Galarza.
La especialista del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la UAS indicó que es relevante que quienes se forman hoy en medicina creen conciencia sobre la prevención y la sensibilización hacia los adultos mayores. Sobre todo, enfatizó la importancia de distinguir cuándo se trata de un envejecimiento normal —propio de los años— y cuándo es patológico.
“Esto nos ayuda a mejorar su calidad de vida y a entender el término de 'bien envejecer' o envejecer con dignidad. Debemos hacerlos sentir parte de la sociedad porque lo son; sin embargo, debido a ciertos prejuicios, muchas veces se considera que el adulto mayor está mejor resguardado en casa, cuando en realidad debe estar integrado en la sociedad”, afirmó.
La doctora universitaria manifestó que se debe tener conciencia de que, al llegar a la tercera edad, suelen manifestarse enfermedades crónico-degenerativas. Estas son de larga evolución y, si bien no se curan, sí se controlan. Por ello, es necesario llevar un seguimiento médico que, aunque pueda resultar difícil, no es imposible.
“Si prevenimos, podemos lograr —no tanto más años— sino que los años que vivamos sean con calidad y salud. Podemos ser adultos mayores propios de la edad, con el enlentecimiento natural de los órganos, pero siendo funcionales y capaces de llevar una vida normal”, apuntó.
Asimismo, la geriatra mencionó que, en países en desarrollo como el nuestro, el fenómeno de la transición epidemiológica y demográfica genera un doble problema de salud pública: persiste un rezago en la atención de enfermedades transmisibles y, al mismo tiempo, aumenta incesantemente la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles. Esto último ha generado un fuerte descontrol en los servicios de salud en las últimas décadas.
Por lo anterior, hizo un especial énfasis en el llamado a la sensibilización y educación de todos los sectores para construir una cultura en pro del envejecimiento.
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