¡Espacios públicos y resiliencia! Analiza investigadora de la Facultad de Arquitectura el imaginario colectivo y el diseño urbano en Culiacán
El imaginario colectivo en Culiacán se construye a partir de las ideas, experiencias y aspiraciones de la propia sociedad, lo que influye directamente en la forma en que se diseñan y se viven los espacios urbanos, así lo explicó la doctora Sylvia Cristina Rodríguez González, investigadora de la Facultad de Arquitectura (FAUAS) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
Destacó que este imaginario no solo responde a factores institucionales, sino también a movimientos sociales que han surgido en torno a la búsqueda de seguridad, paz y bienestar. Ante el contexto de violencia, la ciudadanía ha comenzado a apropiarse de los espacios públicos mediante eventos masivos y el uso de calles en horarios nocturnos, lo que contribuye a redefinir el diseño urbano desde la práctica social.
“El imaginario se construye; son los diferentes pensamientos, las ideas, los hechos, las acciones, pero también son los sueños y las fantasías. Esa idea que tenemos de un Culiacán en paz que tanto se ha escuchado; esa base de tranquilidad que se busca y que es el nuevo discurso, la nueva narrativa que escuchamos en la calle y en las instituciones”, expresó.
Respecto a los retos actuales, indicó que Culiacán enfrenta una fragmentación urbana marcada por la existencia de “subcentros”; es decir, núcleos donde las personas concentran su vida cotidiana y se sienten seguras. Sin embargo, fuera de estos espacios prevalece un imaginario de miedo e inseguridad, lo que genera desconexión y dificulta la integración de la ciudad, representando un desafío clave para la planeación urbana.
“Precisamente sobre esto acabo de escribir en torno al imaginario de la discontinuidad urbana. Esto se refiere a que, entre los distintos subcentros, existen lapsos de ruptura; una fragmentación donde incluso el transporte urbano interrumpe sus rutas y, en muchos casos, la conexión solo es posible mediante el automóvil. Además, el acceso a servicios se vuelve complicado, incluso para las propias empresas. Por ello, este es uno de los principales retos que enfrentamos como planificadores, urbanistas y arquitectos: generar proyectos que realmente permitan una mayor integralidad en la ciudad”, explicó.
La especialista subrayó que la sociedad culiacanense avanza hacia la construcción de una ciudad más resiliente, donde los ciudadanos, desde su cotidianidad, impulsan nuevos valores vinculados a la paz, el medio ambiente y la convivencia. Destacó que, aunque el proceso es lento, existen señales positivas como la creación de espacios deportivos, culturales y artísticos que fortalecen la identidad y promueven una mejor calidad de vida.
Sursum Versus
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